lunes, 10 de octubre de 2011

one good thing about music

un libro tiene mil caras. depende no sólo de quién lo lea, sino en qué momento lo lea.
siempre va a decir algo distinto.
a veces hay feeling, a veces no. los libros nos van charlando, seduciendo. a veces ganan, a veces no.
y el mismo párrafo leído un tiempo después quizás es una revelación.

lo mismo pasa con la música. lo mismo pasa con la gente. con un cuadro o una película.

hay toda una (neuro)ciencia que explica un montón de cosas con toda la insipidez que a veces tiene la ciencia para explicar el color o el amor.

en este video, estanislao bachrach da la versión científica del asunto.




por suerte, la ciencia no logra explicar el gusto especial que tiene agarrar un libro que te aisla, escuchar un acorde que te sacude o conocer una persona y tener esa instantánea conexión.






jueves, 15 de septiembre de 2011

retrato en tres colores

rojo. alegría. pasión. euforia. correr. libertad. saltar. reir. abrazo. música. mirada. energía. beso. gritar. felicidad. amistad. ganas. amor.
azul. calma. soñar. pensar. extrañar. querer. saber. creer. tristeza. disfrutar. leer. sentir. dormir. escribir.
verde. mundo. fuerza. poder. asco. convicción. decisión. contradicción. duda. ira. unión. ambición. posición. lucha.
mingus,
mingus,
 mingus. 


Custard Pie is the first track on the English rock band Led Zeppelin's sixth album, Physical Graffiti, released in 1975. The song contains somewhat difficult-to-comprehend lyrics, but, like several other songs on the album, they are full of sexual innuendo. In this case, "custard pie" refers to a woman's sexual organs and the song is rife with references to oral sex: "Your custard pie, yeah, sweet and nice / When you cut it mama, save me a slice", as well as "chewin' a piece of your custard pie".

martes, 13 de septiembre de 2011

tiempo de respuesta

una vez mi amiga NATO (que no es la OTAN) nos habló del tiempo de respuesta que tiene el cerebro cuando comemos, nos dijo algo así como que tarda unos veinte minutos en darse cuenta de que está satisfecho y, como en esos veinte minutos uno puede comerse diez milanesas antes de notar que se llenó, tendemos a comer de más.

me quedó grabado y la insoportable levedad del ser me lo reflotó, aunque con otros matices.

cuando pasan cosas uno tiene una primera sensación. puede ser alegría, aunque no felicidad. puede ser horror, aunque no tristeza. para la felicidad o la tristeza tiene que pasar un tiempo, una maduración, una reflexión. puede que las cosas generen tristeza desde antes de que pasen porque se saben inevitables y se imagina el despuésdelacosa, pero lamentablemente ésa no es la verdadera tristeza. la felicidad también se proyecta, pero uno no es realmente feliz porque cree que aprobó un parcial hasta que no le devuelven el parcial aprobado.

con todo esto no quiero llegar a nada. kundera desarrolla el tema con más habilidad y llega hasta el fondo del lector, sería un despropósito intentar armar una idea concreta acá, comiendo queso y dulce con café, cuando un checo escribió una obra maestra al respecto (como la inmortalidad, el libro de los amores ridículos... se podría decir que la obra maestra es él).
el tipo me llegó en amor, en dolor, en vida y ésa es su gran virtud: poder expresar un pensamiento de forma tan clara, sincera y profunda que el que lo lee lo comprenda inmediatamente en forma teórica y lo sienta absolutamente real y propio.

hoy firmé (firmamos) un contrato (un term sheet) que, posiblemente, sea una de esas cosas que uno siempre sabe que pueden pasar, pero nunca cree que puedan pasar (como aprobar el parcial). estoy contento, alegre, más bien expectante y con todas las ganas del universo. espero que, luego de la maduración que el rigor kunderiano establece, pueda decir que esas ganas y alegría son en verdad felicidad.




martes, 23 de agosto de 2011

psico técnica

hoy hice por primera vez un psico-técnico.
mejor no pensar demasiado al respecto para no empezar a dudar sobre si le puse cuatro o cinco dedos a mi hombre abajo de la lluvia, o si el decir que "el animal que no sería es una jirafa porque es completamente intrascendente" me hace tener perfil de asesino serial.

la vuelta de ciudad en bici hoy fue particular.
colgué y no me llevé abrigo, entonces intenté psico-técnicas distractivas para no pensar en que me estaba cagando de frío.
apenas bajé del puente que separa a ciudad del resto del mundo, me encontré con un 42 en figueroa alcorta. batida de coco, ésa es la mía: decidí jugarle una carrera hasta chacarita para enfocar cuerpo y mente en la victoria y no en la sensación térmica.
para que la carrera fuera justa, fui por el recorrido que hace el bondi.
objetivamente, es una contienda bastante pareja: él va tres veces más rápido que yo (o sea que en los 6 kilómetros de trayecto me podía sacar 4), pero yo tengo aliados poderosos como semáforos, paradas y barreras.
el tren me dio unos -pocos- minutos en la barrera de juramento que me permitió compensar la subida de luis maría campos, de ahí en más fue un cabeza a cabeza donde él (el bondi) me sacaba cuatro cuadras que yo descontaba cuando la luz roja estaba de mi lado.
finalmente, llegamos juntos a chacarita, pero me terminó ganando -vaya paradoja- pasándose el último semáforo en rojo.

ahí no separamos, me quedaban unos diez/quince de bici hasta mi casa, pero ya no tenía frío, así que fui paseando a mi destino donde me esperaba este guiso de lentejas, una madre dormida y una caja de bon o bon.




lunes, 22 de agosto de 2011

lunes, 1 de agosto de 2011

ocho minutos

la física moderna calcula que, si se apagara el sol, nosotros tardaríamos ocho minutos en darnos cuenta.

ocho minutos es, casi exactamente, lo que dura stairway to heaven.

no importa qué pasa cuando se apaga el sol. no hay oscuridad total, las electricidad existe, no nos morimos de una aunque eventualmente todo colapsa. no importa.

simplemente me gusta pensar en esos últimos ocho minutos de luz natural.