jueves, 12 de enero de 2012

Un día analógico en la vida digital

Me despierto. Es tarde. Me quedé dormido. No sonó el despertador? No. Se cortó la luz y hace años que no tengo de los que son a pila. Y el teléfono? Se tildó y se quedó sin batería.

Corro a bañarme. Todavia hay agua. Medio a oscuras, pero manejable.

Desayuno. No hay fosforos y sin luz la cafetera electrica ni se mosquea. Dos cucharadas de instantaneo, agua de la canilla y a batir, a ver si algun grumo se deshace. Tostadas? Ni nos vimos, galletitas y a otra cosa.

La notebook tiene bateria. Bien. Alcanza para cargar el blackberry, lento, pero seguro. Mails, mails, mails... Hoy vence la AFIP! La puta madre.

Hay que imprimir las boletas de PagoFácil. Apreto el boton de la impresora, nada. Apreto de vuelta, nada. Dale, gil, no hay luz. A un locutorio -retro-.

Plata, iPod, llaves, teléfono reiniciándose, pendrive. Locutorio, impresion. Cinco paginas. Diez pesos.

A buscar un PagoFácil. Ahí hay un... RapiPago. Allá hay un... RapiPago. Mmm, había uno acá a dos cuadras... Ehmm... Sí... A ver... Sin sistema. Sigamos.

Un FarmaCity. Entro. Vibra el teléfono! Revivió? Sms? Nop, ForSquare CheckIn. Y PagoFácil? Nop. Farmacias eran las de antes.

Un par de cuadras más. Total, no hace calor.

Ahora sí. Farmacia con cartelito (curioso agregado al modelo de negocios). Mil personas. Tranqui, tengo el iPod. Se acaba la batería.

Soy un inútil.
Enviado desde mi BlackBerry de Personal

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